Juan Carlos Romero se sublima

 

«Lento y sentencioso con los nudillos sobre el aro. Porque era un tributo al toque de rincón, que es el único que vale en los grandes escenarios. Homenaje a la esencia de un sonido que se pierde en las negruras de la historia»

 

Me llevó a su cuarto oscuro. A escuchar la biblia. Con mucha gente pero a solas. Tocando lo más flamenco que yo he escuchado en una bajañí en los últimos tiempos. Porque la flamencura es austera. No entiende de alharacas. Es un misterio del que muy pocos son dueños. Un concepto que está por encima de la técnica, pero que necesita de ella para llegar a su cima. Juan Carlos Romero se enganchó a él desde la soleá primera, un homenaje al toque viejo con recursos nuevos. Armonía de siempre para una hondura ignota. Qué remate. Lento y sentencioso con los nudillos sobre el aro. Porque era un tributo al toque de rincón, que es el único que vale en los grandes escenarios. Homenaje a la esencia de un sonido que se pierde en las negruras de la historia. Y después la seguiriya. Muy rítmica. Pero al mismo tiempo muy callada. Con unos silencios que eran navajazos. Y con un señorío único. Que ése es el punto de Romero. La categoría. Hacer que lo que es muy difícil de tocar suene lo más sencillo del mundo. En eso me recuerda a Riqueni. Otro genio de la simplificación. Otro que sabía dónde está el meollo de lo que llamamos flamenco y ni siquiera sabemos por qué. El de Huelva llevaba los aires de la bulería sobre las armonías de la granaína sin darse alivio. Con todo el palo al aire. A mano abierta. Falseta tras falseta. Y con hilazón. Condensando años de cultura jonda en apenas tres minutos de tuétano. Qué difícil es eso. Sonar a uno mismo mientras se suena a todos los demás. Y acordarse de su gente. De su niño rubio y de su Cinta. Su casa. Su verdad. Su vida. Lo que habita en las yemas de sus dedos. En la soleá por bulerías se lo dice todo a su chiquillo: «Trajiste el sol en el pelo». Y el pequeñajo le devolvió el pellizco desde el patio de butacas con el quejío más auténtico de toda la Bienal: «¡Papa!». Para que llorara Manolo Sanlúcar, a quien rindió tributo después con una bulería que tenía los cimientos de aquella «Locura de brisa y trino» con la que el maestro cambió el paso de la guitarra flamenca moderna. Juan Carlos buscó su hilo y su ovillo, por consejo del tío del pelo blanco, y se topó con una rondeña antológica, tan íntima que se la tocó para él mismo. Llegó a olvidarse de que allí había gente para poner en escena esa pieza maestra.
Y a partir de ahí se sublimó. Con los fandangos lentos en memoria de Toronjo. Con las alegrías de sal. Y con la bulería rabiosa de nudillos. Porque lo que importa no es la enorme amplitud de sus registros armónicos —aplicada sólo a los acordes de paso, porque en los de base buscaba siempre la tradición tocaora—, ni la inmensa capacidad para hallar melodías. Lo relevante es que su universo guitarrístico se sigue ampliando con los recursos más añejos. La nana que en el disco le canta su madre para imbuirlo de eso que es más antiguo que el cante: el parir. Esa nana lo concentra todo. A un compositor supremo, flamenquísimo, moderno, clásico, honesto, sencillo y que se viste por los pies cuando abraza su sonanta. Éste es su dogma: alabada sea la guitarra, no quien la toca. Y ahora viene el mío: alabado sea Romero porque en su obra palpita el corazón mismo de lo que yo considero flamenco. Con la guitarra en la mano o sin ella, Juan Carlos mora en el cuarto oscuro de la verdad. Y ahí sólo entra quien él diga a contemplar el enigma de su agua encendida. Esa llama que chorrea buen gusto cuando el de Huelva se pone a tirar de su hilo. Y sale el tanguillo qu e le hizo a «Rinconete y Cortadillo». Y ni Cervantes puede ponerle palabras a ese caudal de sonidos con sello propio. Porque esto no hay quien lo cuente.
Apaga ya, maestro, que estoy empapado de tanta jondura desbordada y me salen palabras donde ya sólo cabe el silencio. Silencio por un genio que anoche calló a Sevilla.

(ABC de Sevilla –  02/10/2010)

 

2017-10-14T00:27:04+00:00

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecer nuestros servicios, obtener información estadística sobre el uso del sitio web y permitir su interacción con redes sociales. Si continua navegando consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra política de cookies ACEPTAR

Aviso de cookies